diarios piratas, el barco william

DIARIO #10

  • 26 enero, 2018

 #10 DEL AMOR Y OTROS DEMONIOS

 

Sumergidos en lo más profundo de altamar, en medio del silencio infinito de la inmensidad del océano donde la luz del sol ya no brilla y la compañia de monstruos marinos es lo único que nos espera; en esos momentos donde nos encontramos solos con nuestros pensamientos, donde no existe nada más, donde no es necesario aparentar, es ahí cuando nos damos cuenta quienes somos realmente.

Desfallezco entre lo desconocido sin fuerzas para continuar. Ecos en mi cabeza susurran ideas egoístas sobre el bienestar personal hasta dejarme convencer por las dulces mentiras que traen entre sus lenguas las sirenas.

A medida que caigo en el abismo de mi mente, me sumerjo en la profundidad de los pensamientos y entre más me abraza la oscuridad, más demonios salen de mi cabeza para hacerme compañía. Cierro los ojos y solamente me dejo caer. Cuando ya nada parece importar, cuando todo parece perder el sentido, se escucha un leve sonido que entre la calma de la soledad empieza a componer una melodía constante, un sonido que proviene desde adentro y retumba como un trueno recordándonos el placer de estar vivos. Ese palpitar es el que nos da la fuerza para retomar el camino y salir a flote. Cada golpe de nuestro corazón nos da energía para creer que no todo está perdido y todavía se puede seguir adelante.

¿Estamos condenados por los astros a ser una pequeña parte de un plan universal, o somos nosotros quienes definimos nuestra realidad y transformamos nuestro entorno con el poder de nuestros actos?

Cuando los sables desgarran lo más profundo de nuestras entrañas o sentimos en la lejanía el sufrimiento de un hermano, en ese momento, en ese preciso instante donde se detiene el tiempo con nuestra respiración, es  cuando el palpitar de nuestro corazón nos recuerda lo simple y bello de la existencia. Ese movimiento que nunca se detiene es el que nos da fuerza para continuar, para luchar, para pensar que no todo está perdido, en cambio, tenemos todo por ganar.  

Nadie ama lo que no conoce y nadie defiende lo que no ama.

Ahora es tiempo de unirnos en un solo palpitar piratas, nuestro compañero Salado necesita de nuestra ayuda y es momento de mostrar nuestro apoyo a este pirata que ha transformado su territorio por amor a su familia y a su comunidad. Es momento de juntar nuestros corazones al unísono y mandar toda nuestra energía a la lejanía para que nuestro guerrero Salado no este solo, para que sienta que siempre lo va a acompañar esta gran familia de piratas inconformes con la realidad.

Fuerza piratas, que el futuro de nuestras vidas, solo depende de nuestros actos.

Buen viento y buena mar.

 

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